jueves, 11 de julio de 2013

Lujuria sin Condón-Quinta Parte






Nick se levanto tan rápido como un rayo, al igual que Miley, él la coloco tras el cubriéndola de la mirada furibunda de Melanie.

–Esta no era la forma en que quería que te enteraras, Melanie será mejor que hablamos en privado–hablo Nick.

–¿Cuánto jod/ido tiempo llevas foll/ándote a la pu/ta de mi hermana?

–No le digas así–ataco Nick–Hablemos en privado, somos personas adultas evita hacer una escena que solo empeorara las cosas.

Pero Melanie no lo escuchaba todo a su alrededor se había vuelto rojo y el único punto en el que podía pensar era en ir tras su hermana y arrancarle las greñas.

–¿Una escena? –repitió incrédula y rápido corrió hacia él Miley salto un pasito hacia atrás y por reflejo se llevo las manos al vientre.

Nick tenía la mandíbula apretada y toda ternura se había ido de sus ojos mientras sujetaba con fuerza a Melanie.

–¡Cálmate! –grito por encima de sus berridos.

Melanie consiguió zafarse de los brazos de Nick y lo primero que tomo fue el cabello de Miley entre sus manos.

Miley grito y pronto tomo las muñecas de Melanie, estaba pálida y eso a Nick lo asusto.

No podía tirar de Melanie sin lastimar a Miley.

La puerta del cuarto se abrió y entraron a toda prisa para observar la escena.

–Melanie–grito Miley por encima de los gritos de su hermana–Me estas lastimando…

– ¡Ya basta! –gritó su padre.

Tiro de la muñecas de Melanie pero esta se aferraba con todas su fuerzas.

Nick no sabía que hacer no había forma de separarlas de pronto en vez de ser una víctima Miley que estaba al igual que Melanie inclinada hacia abajo alzo una de sus rodillas, se escucho el grito de Melanie y en cuanto esta aflojo el agarre Nick tiro de Miley pasando un brazo protector por sus hombros y pegándola a su pecho.

Con el rostro distorsionado por la rabia Melanie lanzo una mirada furiosa a Miley mientras se llevaba la mano a la nariz.

No había sangre pero el golpe debía de haberle dolido.

–Si no llego seguro crean un hijo–escupió.

Todos parecían confundidos a excepción de Joe.

Miley se tenso en sus brazos, Zack apretó la mandíbula al igual que el padre de Miley.

Sus papás debían de estar abajo con la mamá de Miley porque solo veía a Kevin, Frankie y Joe.

Pronto el padre de Miley tiro de ella al tiempo que Zack se lanzaba sobre Nick, vio la rabia en los ojos del senador Jasón al mirar a Miley, Melanie no había perdido el tiempo y ya iba rumbo a atacarla nuevamente pero Frankie la alcanzo y le cerró el paso.

Melanie gritaba diferentes insultos hacia su hermana.

–No Zack–gritaba Miley–Ya basta–chilló.

Nick coloco el brazo para evitar otro golpe de Zack, pero cuando este acertó por primera vez en su mandíbula le fue imposible mantener los puños en paz y ataco con la misma fuerza.

De reojo miro como Miley era arrastrada hacia afuera, sus hermanos se lanzaron tras Zack.

–¡Joe! No dejes que se lleven a Miley –grito Nick y a cambio de su distracción el puño de Zack se cerró con fuerza en su mandíbula tirándolo a la cama.

Miley chillo de horror al verlo caer y ver como Zack se lanzaba hacia él.

–Basta, basta, ya basta–gritaba a todo pulmón pasando los alaridos de Melanie.

Ella se puso tan pálida que Nick asustado acertó con toda su fuerza la mandíbula de Zack tirando a este al suelo y desconcertándolo por unos segundos.

Paso a un lado de Melanie y vio al padre de Miley discutir con Joe, no pidió permiso y tampoco lo quería.

Tomo el brazo de Miley y tiro de ella la pego a su cuerpo y camino recto alejándola de todo ese ajetreo.

–Miley vuelve aquí.

Nick la sintió tensarse.

–No amor ahora están muy enfadados déjalos que se tranquilicen–hablo rápido al escuchar los pasos del senador tras ellos–Vámonos–suplico.

Ella asintió y Nick tiro de su mano, ambos bajaron por las escaleras donde se encontraban la mamá de Miley y los padres de Nick.

–¿Nicholas que esta pensando? –pregunto su papá.

–Te lo explicara Joe papá ahora tengo que irme.

–¿Miley a dónde vas? –su madre parecía desconcertada mientras pasaban a su lado.

Pero Miley no tuvo tiempo de contestar cuando Nick y ella ya salían por la puerta principal.

Nick desactivo la alarma del jaguar con el mando y abrió su puerta de acompañante, Miley se deslizo dentro ni siquiera había notado que estaba descalza y con el cabello suelto hasta ese momento.

Vio a Nick rodear el auto y subirse a toda prisa.

La puerta se abrió al tiempo que Nick arrancaba y su padre gritaba su nombre con voz en vela.

Un escalofrió la recorrió. Su vida y la de Nick habían dado una vuelta de ciento ochenta grados en menos de media hora.

El silencio fue incomodo entre ellos mientras las luces de las casas pasaban como un borrón frente a la vista de Miley.
A pesar de todo lo sucedido solo una cosa rondaba por su mente en ese momento.
¡Él me quiere! Pensó y las comisuras de sus labios temblaron en una sonrisa trémula.
–Si me dices lo que callas quizás yo también pueda sonreír.
La sonrisa se desdibujo de sus labios y se sintió mal por Nick, los problemas los golpearían a los dos pero sin duda Nick no había recibido todos los golpes por esta noche.
Toco su vientre y tembló ante la idea de decirle que estaba embarazada ¿Cómo se lo iba a decir?
–No, no–dijo rápidamente –Vuelve a sonreír–pidió.
–No hay motivo para reírse –dijo–Lo que acaba de pasar solo es el inicio de los problemas, conozco a mi papá y sé que en este momento me debe estar maldiciendo en más de doce idiomas o quizás esa sea mi hermana–intento bromear.
–Quizás y muy probamente no seas la única a la que estén maldiciendo, espero no creas en la brujería porque seguro tu hermana utilizara hasta eso.
–No–la plática con él era tan fácil de llevar que ni cuenta se dio que estaba volviendo a sonreír.
–Así me gusta–Miley frunció el ceño ante sus palabras.
–¿Qué cosa, que cosa te gusta?
–Cuando sonríes, ríes muy poco y nunca te he escuchado soltar una carcajada.
El ceño fruncido se trasformo en una mueca.
–Claro que no suelo reír hasta quedarme sin aire y mis ojos lloren.
Nick la miro por unos segundos con el ceño fruncido.
–Nunca te he escuchado ¿Cómo te llevas con tus padres?
Miley gimió.
–Con mi papá bien, mi mamá bueno no es tan malo pero la mayoría del tiempo tiene más atención en Melanie… por si no lo notaste se parecen mucho, yo soy más parecida a mi papá y Zack.
–Amén por eso.
–¿Por qué lo dices?
–Digamos que me alegra que seas diferente a Melanie.
–Melanie te gusta…–dejo la pregunta al aire, Nick lo noto y soltó una sonrisa.
–Me gustaba durante los tres primeros meses de relación, después fue tanta rutina que me sentí asfixiado.
–Mientes, no lo hagas.
–No te miento estoy hablando muy enserio.
–Estuviste con ella dos años y le pediste que se casara contigo, hace cuatro meses–recordó –Nadie y menos tú estaría tanto tiempo con alguien que te enfada y mucho menos se compromete–finalizo.
–Sí cuando hay algo que te interesa de por medio–Nick se veía claramente irritado.
–Así ¿y qué es? –su voz detono el sarcasmo.
–Tú.
Miley soltó un profundo suspiro.
–Yo…–lo vio apretar los dientes y los dedos quedar blancos por la presión al volante– No te creo.
–Me lo esperaba.
–¡Porque estarías con mi hermana, si la que te interesaba era yo!
–Al principio solo fue cariño Miley –murmuro–Me parecías solitaria y cada vez que me intentaba acercar tú te alejabas.
–Continua.
Nick tomo aire y sus dedos dejaron de hacer tanta presión al volante.
–Después te deje de ver durante un tiempo–murmuro–Solo te veía cada uno o dos meses.
–Eso que tiene que ver…
–Todavía falta lo mejor–dijo él–Cuando fue tu cumpleaños número dieciocho yo iba con la idea de verte aun en vaqueros o con aquellas faltas hasta la rodilla rosa pálido ¿Qué tienes con el rosa pálido?
–Me encanta y continúa.
–Se te ve bien–dijo.
Miley se calló decidida a escuchar lo que él tenía por decir.
Con un suspiro Nick continúo.
–Cuando entre a la casa–parecía tenso al recordarlo–Me quede anonado al verte, te veías preciosa con aquel vestido de un blanco tan virginal, tus hombros relucían con el brillo plateado que te habías colocado ¿sabes lo que pensé?
–No–susurro.
–Quería ir y ver qué tanta resistencia tenían esas tiritas que sostenían el vestido, pero cuando te giraste y degaste al descubierto toda tu espalda quise llegar por atrás y pegarte a mi pecho, tenías dieciocho años y yo veintiocho.
–¿Tanto te importa la edad?
–En aquel entonces sí.
–Me estás diciendo que desde entonces me querías.
–No–murmuró–Desde entonces te deseaba.
–Me deseabas–Miley abrió los ojos sorprendida.
–Sí, y me sentí como un enfermo mental al hacerlo–soltó.
–Porque te parecía demasiado joven.
–Te hubieras asustado al saber las cosas que pensé esa noche.
Una oleada de deseo sobresalto el cuerpo de Miley, era extraña y no le gustaba en absoluto como se sentía era como si de pronto la invadiera un dolor de huesos.
–Después de esa noche todo se me confundió los primeros meses evite ir a tu casa y cuando te volví a ver estabas con Ross –era su imaginación o Nick sonaba celoso.
–¿Ross?
–Si el rubio con él que estabas cuando te vi, te decía cielo o dulzura.
Miley sintió deseos de reír, Ross la llamaba así a ella y a Victoria pero para él era tan casual como respirar.
–Sí y también me dice amor mío, amor, querida, cariño y a los hombres les dice guapotes.
–¿Qué? –Los ojos que hasta hacia unos segundos echaban chispas ahora parecían perplejos–¡Es gay!
–No–se negó rotundamente a que alguien que no fueran ella o Victoria lo llamara así.
–¿No?
–Le gustan tanto mujeres como hombres, yo y Victoria le decimos gay cuando nos enojamos con él pero es bisexual aunque tiene más preferencia por los hombres.
–Miley…
–¿Qué?
–¿Es gay?
Ella soltó un resoplido.
–Deja el morbo no te diré nada de él ¿Cómo pudiste no notarlo? –agrego después.
–Actúa muy bien.
–¿Qué cosa?
–Cuando está contigo ¡por si no lo notas! Tiene roces piel con piel y te dice palabras cariñosas.
–También lo hace con Victoria...
–Bueno eso ya no importa–declaro Nick.
Miley recargo la cabeza en el respaldo del asiento.
Miraba la carretera cuando Nick tomo su mano a la espera de que el semáforo cambiara a verde.
Giro la cabeza y lo encontró mirándola.
–¿Qué?
–Nos interrumpieron en el mejor momento.
Miley se sonrojo.
–Esto…ya se a que te refieres no lo nombres porque me avergüenza.
Nick sonrió cuando detecto el color subir a sus mejillas.
–Lo lamento no te había visto en meses y el celibato no es mi fuerte.
–¿Celibato? Te estabas comiendo a mi hermana él día que los vi en el sofá.
Nick hizo una mueca.
–No me recuerdes ese día–luego sus cejas se alzaron–Nos viste ¿Qué tanto viste?
–No lo suficiente para ver como creaban bebes–aseguro y sintió el latir acelerado de su corazón recordar su embarazo.
Nick resoplo, atrajo una de sus manos a su pierna sosteniendo su mano con la mano izquierda y conduciendo con la derecha cuando el semáforo se puso en verde.
Miley observo sus manos entrelazadas.
–No fue más que ese beso, te lo juro si te hubieras quedado un poco más habrías notado que no pasó nada.
–¿Cuándo fue que llegaste a la conclusión de quererme?
La mano de Nick aferro la suya.
–Hace tres días estuve completamente seguro o no, mejor dicho lo acepte completamente, cuando lo supe, el día que hice el amor contigo ¿Y tú?
–Primero me pareciste atractivo y luego cuando el solo hecho de verte me ponía nerviosa–ella agradeció la oscuridad mientras subían la colina hacia la casa de Nick sabia que se estaba poniendo vergonzosamente roja– Primero fue un enamoramiento tonto–gruño–Después bueno se convirtió en algo doloroso de ver.
Nick sonrió ante sus palabras y con el pulgar acaricio la cara interna de su muñeca.
Miley sufrió un escalofrió.
–Lo siento, todo fue mi culpa.
Ya era hora de sacar el tema, pensó, pero la vista de una preciosa casa estilo victoriano la dejo sin aire, Nick recorrió el camino mientras Miley admiraba la intimidad que la casa ofrecía, era de noche pero pudo ver una casita a lo lejos con la luz encendida.
–Hay  vive Brenna–su mano era insoportablemente notoria mientras acariciaba su muñeca–Es el ama de llaves y se hace cargo de toda la casa.
–¿Ella mantiene la casa sola?
Nick rió.
–No el resto suele venir dos o tres veces por semana pero Brenna es muy especial y no le gusta ver a tantos extraños por la casa, le agradaras.
Un temblor recorrió su cuerpo, cuando Nick paro frente a la puerta y salió del auto, Miley se deslizó fuera antes de que el llegara.
Una vez dentro no pudo admirar ni por tres segundos la casa antes de que una sensación de mareo la recorriera.
Nick la tomo por los hombros.
–¿Estás bien?
El suelo enfriaba sus pies y sus brazos desnudos sufrieron un escalofrió.
–Sí–se negaba rotundamente a dejar el tema para después–Nick que vamos a hacer, creo que me debí de haber quedado mis padres se pondrás aun más furiosos con las cosas que seguramente le debe de estar diciendo Melanie de mi y tus padres estaban ahí que van a pensar…
Nick la calló sellando sus labios en un beso, no quería pensar, pero las cargas que llevaba eran más fuertes que nada, quería llorar y a la vez quería correr el tiempo atrás y que nada hubiera pasado.
Ella en verdad estaba en problemas.
–Miley deja de preocuparte–masajeo sus hombros mientras acariciaba con sus labios los de ella.
–No puedo–murmuró y su aliento se mezclo con el de Nick–Estoy más asustada de lo que nunca lo eh estado en mi vida.
Él unió sus labios durante unos segundos y luego se separo de ella.
–Ven–murmuro tirando de ella.
Sin ánimos de resistirse ella lo siguió.
La fatiga empezaba hacer mella en ella.
Subieron las escaleras y lo que antes había sido indiferencia empezó a tornarse en anticipación ¿a qué? Su cuerpo parecía saberlo pero ella en verdad lo desconocía.
No le gustaba verla así se veía demasiado frágil, como si de un momento  a otro se fuese a romper y todo era su culpa.
Tenía deseos de no haber estado con Melanie, si nunca se hubiera involucrado con ella no estarían es este problema.
Estiro un brazo y atrajo el cuerpo de Miley al suyo, ella coloco su mano en su pecho mientras caminaban.
Sabía que estaba tensa y este no era el mejor momento de retomar lo que había sucedido en su habitación y él estaba demasiado caliente para pensar en algo más.
Abrió la puerta de una habitación de invitados.
–La habitación de haya es la mía–murmuro beso su frente–Te traeré algo de ropa, no tengo nada femenino pero veamos que te puedo prestar.
Se iba girar cuando ella levanto su rostro y capturo sus labios, eso, se dijo, era todo lo que necesitaba.
Siguió su beso con una actitud perezosa, su cabello se enredo en sus dedos y los finos y fríos mechones acariciaron sus brazos.
Ella se restregó a su cuerpo al suyo y Nick la estrujo en sus brazos.
Miley metió las manos bajo la chaqueta de Nick acariciando su torso sintió los músculos de Nick estremecer ahí, por donde ella tocaba.
Él beso aumento de calor y cuando los labios de Nick se desprendieron de los suyos, Miley echo la cabeza hacia atrás al sentir como sus labios se arrastraban por la blanda curva de su cuello.
El teléfono sonó pero ninguno de los dos presto atención.
–Deberías atender–murmuro Miley contra sus labios.
Nick gruño.
–Que se jo/da–Miley no supo cómo pero cuando vio un destello blanco salir volando por la parte derecha y supo que era su blusa dejo de importarle, sus dedos fueron rápidos mientras desabotonaba la camiseta de Nick y una anticipación creció en su vientre extendiéndose por sus piernas.
Las manos de Nick acariciaron la espalda de ella y sus dedos fríos causaron escalofríos a su piel, Nick desabrocho él sujetador y subió sus manos a sus hombros para sacárselo al tiempo que acariciaba sus brazos.
El teléfono dejo de sonar y segundos después la voz de Melanie sonaba histérica por el contestador, Miley se encogió al escuchar su voz, Nick rodo los ojos mientras soltaba un taco y corría a desconectar el maldito aparato de un tirón.
No pasaron ni tres segundos cuando Nick la tomo en sus brazos sin darle tiempo a pensar y no quiso pensar suspiro de alivio cuando sus pechos se pegaron al torso de Nick.
Ella aun permanecía con los pantalones al igual que Nick pero en cuestión de segundos se vio a sí misma completamente desnuda mientras les daba una patada a sus pantalones.
Nick empezó a avanzar al tiempo que Miley retrocedía hasta que sus piernas rozaron la cama.
Ninguno de los dos se tomo el tiempo de mover la colcha, Nick tomo su nuca y rodeo su cintura con un brazo al tiempo que Miley se dejaba caer en la cama.
Él la cargo y con una rodilla la ayudo a colocarse en el centro de la cama.
Miley gimió en sus labios y se sacudió cuando las manos de Nick recorrieron con maestría su cuerpo desde su cuello hasta el centro de su feminidad, masajeando en los lugares correctos.
Las manos de Miley se deslizaron a lo largo de su espalda mientras Nick profundizaba el beso metiendo y sacando su lengua en una clara promesa de lo que pronto vendría.
Él separo con una mano sus muslos aun más dejándola completamente expuesta, esto no se parecía en nada a la noche de hacía dos meses.
Sus manos acariciaron con tortuosa pereza la cara interna de sus muslos, rozando su feminidad pero sin llegar a tocarla.
Miley se arqueo debajo de él y desprendió sus labios de los de Nick.
El beso su barbilla y bajo por su cuello hasta besar y mordisquear su hombro bajo incluso aun más y justo cuando Miley creyó que no podría ser mas dolorosamente placentero Nick cerro sus labios sobre su pezón mientras con una mano acariciaba al otro y la otra mano se entretenía en sus muslos.
Sentía su piel en carne viva, donde Nick la tocaba parecía ser una parte erógena, la última noche con él no se había sentido así.
 Sus dedos por fin se enterraron en ella y Miley gimió con fuerza.
¡Dios! chilló en su mente.
Su cuerpo entero se convulsiono, había leído que las mujeres podían llegar al orgasmo solo con eso pero nunca lo había creído, los labios de Nick pasaron al otro pezón mientras dedicaba la misma atención, Miley sentía los nervios de su cuerpo tensarse y un segundo después todo exploto y se sintió ligera mientras caía en espiral.
Nick levanto la cabeza y capturo sus labios, ella se aferro a él desesperada por seguir en aquella marea de placer.
Y segundos después cuando Nick la penetro fue su perdición.
Nick la embistió con lentitud tratando de ser dulce pero ella estaba demasiado excitada para eso y sabia que él se estaba conteniendo, abrió los ojos y miro que Nick tenía los ojos cerrados con fuerza y las venas se marcaban gruesas en sus brazos.
Enrosco las piernas en su cintura y tiro de él enterrándolo con fuerza en su interior
Fue la perdida de ambos las embestidas fueron largas, rápidas y profundas.
Pronto ambos se encontraron camino al placer, Miley rasguño su espalda en busca de alguna tabla de salvación y con un fuerte gemido enterró su rostro en su cuello.
El cuerpo de Nick brillaba por el sudor y cuando se dejo caer encima de ella sus cuerpos estaban cubiertos de una fina capa de sudor.
Miley beso la sien de Nick y recordó con acritud no haber podido tener en sus brazos a Nick la primera vez que estuvieron juntos.
Nick se giró y arrastro a Miley con él manteniéndolos unidos de forma intima.
Extrañamente esa idea la excito.
Se acurruco contra él colocando una mano sobre su pecho sintió contra su palma el latido frenético del corazón de Nick.
–¿Nick? –ese era el momento que más temía, pero decidió darle la cara ahora no podía alargarlo más.
Él sonrió perezoso mientras deslizaba su mano hasta la cadera de Miley haciendo círculos caricia que erizo la piel de ella.
 –Tengo algo que decirte–murmuro–Es importante–agrego.
–Te escucho–dijo y su voz sonó burlona.
Miley apretó los dientes.
–La noche que estuvimos juntos–empezó y cerró los ojos con fuerza–No usamos nada.
Se mordió el labio a la espera y casi se hizo sangre al ver que él no hablaba.
–Yo no tome nada–agrego.
La caricia en su cadera paró.
Y juro sentir que su propio corazón se detenía por un segundo de puro miedo.





domingo, 16 de junio de 2013

Lujuria sin Condón-Cuarta Parte






Nick vio como Miley se deslizaba hacia a el suelo frente a su ojos, rápido como un felino se agacho para tomar su espalda antes de que esta tocase el suelo, sintió la mano de otra persona y al levantar la mirada se encontró con los preocupados ojos de Zack, la lógica le decía que la soltara pero su instinto posesivo pedía a gritos cuidar de ella.

Así que sin hacer caso a su lógica la jalo pegándola a su pecho pasó una mano por debajo de sus rodillas y la alzo en brazos, Zack estaba demasiado aturdido para replicar así que se limito a seguirlo.

–¿Dónde está su habitación? –su voz sonó ronca por la preocupación.

–Arriba al final del pasillo a la izquierda–respondió Zack a sus espaldas.

Nick subió de dos en dos mientras escuchaba a la mamá de  Miley decirles que Miley jamás se había desmayado y el taconeo rápido de su hermana Melanie al correr hacia el teléfono al igual que él aviso de su madre al decir que Joe su hijo era doctor.

A su espalda se escuchaban los pasos de Zack y Joe quienes lo acompañaban hacia el cuarto a lo lejos se escuchaba la voz de Melanie intentando calmar a su madre.

Pero nada de eso le importaba lo único que le importaba era aquel cuerpo que yacía inconsciente en sus brazos.

Al llegar la mano de Zack se adelanto y abrió una habitación bañada en colores perla, rosados y pequeños toques de color burdeos.

La habitación tenía un exótico estilo victoriano.

Zack retiro el edredón y Nicholas coloco con cuidado la cabeza de Miley en la esponjosa y fría almohada, con cuidado coloco su cuerpo en una posición cómoda.

Tan pronto él la dejo en la cama,  Joe lo lanzo a un lado y tomo su pulso mirando su reloj.

–¿Cómo se encuentra?

Las palabras fueron pronunciadas por Zack antes de que Nick tuviera tiempo de hablar.

–Tiene el pulso acelerado y esta fría.

Segundos después apareció Frankie con el maletín que Joe siempre llevaba en su auto.

–Salgan un momento–dijo mientras empezaba a desabotonar los primeros botones de su blusa.

–Soy su hermano la eh visto en menos que eso–aseguro, cuando Miley había nacido Zack ya rondaba los dieciséis.

Joe miro a Zack y asintió y luego hecho una mirada a Nick que daba a todas luces su inconformidad con su presencia.

A pesar de eso Nick no se movió ni un milímetro.

El sujetador rosa pálido cubierto de encaje despertó el deseo de Nick, cuando su hermano coloco el estetoscopio en el pecho de Miley Nick lo siguió con la mirada y en cualquier otro momento su bragueta hubiera sido vergonzosamente asaltada por su miembro al ver los cremosos y pequeños pechos de Miley.

Eran del tamaño suficiente para que sus manos los cubrieran.

El rostro de Joe se deformo por una mueca.

¿Algo andaba mal? Se pregunto.

Le tomo la presión y su ceño se frunció aun más.

–¿Qué tiene? –pregunto incapaz de aguantar la incertidumbre por un minuto más.

Cuando Joe se levanto le hizo una seña a Zack quien pronto abrocho los botones de la blusa de Miley solo hasta el inicio de sus pechos dejando el cuello descubierto.

–La encuentro bien, pero tiene la presión alta–se giro a Zack – ¿Hay algo que la preocupe?

Sí. Respondió Nick para sí, yo, se dijo, yo soy el culpable de que este así.

Se había quedado anonado cuando descubrió que Miley era virgen, daría lo que fuera por haber sido más tierno, pero no se arrepentía, se dijo, ella había sido tan receptiva en sus brazos y al descubrir su virginidad su deseo no se había apagado, todo lo contrario dentro de él algo había cambiado y lo había sentido.

Ella era suya y eso en aquel momento lo había asustado, serian tantos problemas, su familia y la mía, su hermana.

Había intentado sacarse aquella noche de la cabeza, había intentado estar con Melanie en aquel mismo sofá pero su cuerpo no respondía y sus venas no se hinchaban como cuando Miley lo tocaba.

Ella lo había poseído aquella noche, como en el último año, se había masturbado pensado en ella y justo por ese motivo porque estaba llegando a sus límites se había decidido comprometer con Melanie.

Le encantaba cuando la veía sonreír y ansiaba como nunca había ansiado nada escuchar una carcajada salir de sus labios.
Lo asustaba. Nunca se había sentido así.

Pero aquella noche en la fiesta veía a sus padres tan felices que sintió un piquetazo al corazón y al mirar a Melanie él lo supo, no estaba con la persona correcta y él ya no era un niñato que se dejara guiar por temor a lo que las personas murmuraran.

Y al tener a Miley en sus brazos se había sentido en el paraíso y  su corazón lo supo incluso antes de que su cerebro lo aceptara.

La quería ella todas las mañanas, tardes y noches de su vida, quería despertarse y dormirse con ella a su lado.

Dios, lo deseaba más que nada.

Y por ello estaba aquí, esta noche todo acabaría.

–…será mejor que la dejemos descansar–finalizo Joe, Nick estaba tan metido en sus pensamientos que no había escuchado nada–Vamos salgamos.

Zack se quedo tras ellos y quito los zapatos de su hermana para después cubrirla con el edredón.

Lo vio besar su frente y sintió celos de él al no poder hacer lo mismo.

–Te quiero pequeña–susurro contra su frente.

Una vez afuera Joe empujo a Nick contra la pared del pasillo mientras Zack se quedaba dentro con su hermana.

–¿Qué mie/rda crees que hacías? –gruño–Debiste dejar que la cargara Zack viste la cara de tu prometida.

–Me importa un car/ajo la cara que hubiera puesto–ataco.

–Nick–la voz razonable de Joe lo hizo rechinar los dientes–Tienes que dejarlo estar ya, se te está yendo de las manos.

La carcajada seca de Nick hizo que los vellos de la nuca de Joe se erizaran.

–Por si no lo has notado–agrego con sarcasmo–Ya se me fue de las manos, Melanie ya ni siquiera me calienta.

–Por un jodido polvo vas a enviar todo al trasto.

–Miley no es un polvo…

–Sí, sí lo es y más vale que lo sepas, lo que te sucede es que te obsesiona porque no te la puedes llevar a la cama.

La sonrisa de Nick dejo helado a Joe.

–Hijo de pu/ta–soltó pasando una mano por su rostro. –No me lo puedo creer, jod/er Nick es una niña.

–¡No es una niña! Al parecer no la has visto hace un momento.

–Para ti si lo es–se corrigió.

– ¿Por qué? –gruño–Kevin tiene treinta y cinco ¿sabes cuántos años tiene Katherine? –Recordó lo obvio– Veinticuatro desde la última vez que la vi tenia veinticuatro.

 Sin más argumentos, Joe recurrió a algo que sabía vendría pronto.



–¿Qué vas a hacer con Melanie? ¿Y qué sucede con los padres de Miley? Mejor aun ¿ella te quiere o todo es tu jod/ida imaginación? –gruño–Y cabe decir que te tendría que querer muchísimo porque su familia es la principal pared que tendrá–dijo y luego agrego– Ya veo a su madre organizando tu boda con ella y a Melanie tan feliz en la fila mirando cómo se casan, lo primero que recibirás cuando canceles todo será un buen golpe en el cu/lo.

–No me importa–Nick no estaba dispuesto a dar su brazo a torcer.

Con una mueca Joe suspiro y apretó el hombro de su hermano.

–Entonces suerte para ti–parecía cansado–La vas a necesitar y ella también.

–Necesito pedirte un favor–le dijo antes de que Joe se girara para marcharse.

–Si puedo lo hare.

–Necesito hablar con Miley y no puedo si adentro esta  Zack–sus ojos suplicaban y lo sabía pero no le importaba.

–Y como car/ajo quieres que yo lo saque.

–Dile que lo mejor es que ella repose y que sería mejor bajar a calamar a los demás.

–Y tú, se supone que creerán que desapareciste.

–Yo estaré en el baño–contesto.

Joe asintió y Nick se escondió en la habitación continua.

Escucho los murmullos de Zack y Joe y pronto el sonido de sus pasos alejándose.

Cerró la puerta tras de sí, esperaba encontrar a una Miley inconsciente pero lo que encontró fue una Miley hecha ovillo mientras lloraba en silencio con sus hombros sacudidos por los sollozos.

Tenía las manos en el vientre como si le doliese el estomago y la mitad del rostro enterrado en la almohada.

Su abundante cabello negro estaba desparramado sobre la almohada, Nick  se sentó a un lado de ella y sintió su espalda tensarse.

Como si supiese que él estaba ahí.

–Soy Nick–murmuro, la parte lógica de su cerebro y el abogado que había dentro de él le gritaba que se alejase pero la parte emocional pedía con más fuerza que la estrechara en sus brazos.

Y así lo hizo, tiro de ella hasta colocar su cabeza contra su pecho.

Ella permaneció tensa durante unos segundos antes de que su cuerpo se amoldara al de él.

Suspirando Nick acaricio su larga cabellera, la peino con los dedos y cuando sus dedos tocaron la carne caliente de su espalda no pudo evitar recordar la última noche que la había acariciado.

Él beso su frente, sus labios lloraron en protesta porque lo que de verdad quería era tomar su labios y enterrar su lengua entre sus labios.

–Tranquila–susurro.

Ella beso su cuello y el autocontrol de Nick se tambaleo.

¿Ella había respondido al beso que él le había dado en la frente?

Apretó sus labios alrededor de ella y pidió con voz ronca.

–Vuelve hacerlo.

Al instante los labios suaves y calientes de Miley rozaron su cuello.

Nick hundió los dedos en el cabello de Miley, mientras ella lo besaba en el cuello, manteniéndola ahí su lengua raspo su manzana de Adán y la cordura que le quedaba salió volando.

Atrajo sus labios a los suyo y pronto se encontró devorándolos con ansia, la bragueta de su pantalón se estiro a límites insospechados acaricio con su lengua la cara interna de su labio inferior urgiéndola a abrir los labios para él, cuando ella lo hizo Nick la ataco con abre sus lenguas se entrelazaron en una lucha de voluntades.

Un ronco gemido salió de la garganta de Nick cuando Miley se restregó contra él. La empujo hacia atrás colocándola de espalda a la cama se subió encima de ella sin desprenderse de su beso ni un solo segundo.

Ella rodeo su cuello con los brazos y acaricio su espalda con sus manos hasta subir y enredar sus manos en su cabello, hundiendo sus dedos en sus chinos, para regresar nuevamente y acariciar su espalda haciendo que el cuerpo de Nick sufriera escalofríos.

–¿Me quieres Miley? –las palabras brotaron de sus labios.

–Sí no te has dado cuenta, no tiene sentido que te lo diga–murmuro ella con los ojos cerrados.

–Mírame y dímelo–pidió con voz ronca de emoción.

Ella alzo la mirada y Nick pudo leer el deseo pintado en esos ojos aun más oscuros de su cabello.

–Te quiero–susurro ahogada de emoción.

Nick capturo sus labios y la beso nuevamente bajo por la curva de su cuello desnudo y Miley se arqueo al sentir la caricia.

–Di mi nombre–susurro contra su oreja.

La escucho gemir y sonrió mordiendo su oreja–Vamos Miley, di mi nombre.

–Nick–gimió cuando el capturó el lóbulo de su oreja excitándola más–Nick–repitió mientras lo sentía tocar sus pechos por encima de la blusa.

–Nick también te quiere Miley–murmuro y capturo sus labios nuevamente.

–¿Qué dijiste?

–Que te quiero– repitió.

Ella lo beso con más urgencia que hacía unos momentos.

–Repítemelo–pidió entre beso y beso.

–Te quiero–susurro él.

La puerta se abrió y ambos escucharon el grito ahogado de una mujer.

Miley se quedo helada y Nick se tenso por completo.

–Hija de pu/ta–chilló Melanie–Miley… tú… cab/rona–vocifero–Pu/ta–chilló.







domingo, 2 de junio de 2013

Lujuria sin Condón-Tercera Parte






Nick tenía veintinueve años pero estaba actuando como uno de diez, pensó Miley.

Se sonrojo ante sus palabras, frunció el ceño, es verdad nunca había besado a nadie, pero era porque siempre que algún chico se acercaba con intenciones más allá amigables Miley se contraía, alejándose y desechando al chico en cuestión, cosa que tanto Ross como Victoria reprochaban.

–¿Miley, sigues ahí? –La voz de Ross por el teléfono la regreso al presente.

 –Sí, Nick termino aquí porque… me quería dar los saludos de sus padres.

En realidad no tenia en claro el asunto de su visita después de su pregunta Miley había mirado los labios de Nick.

Y no se había visto tentada a subir y leer un libro o a retraerse y alejarlo, no a Nick no, ella se había acercado a él y le había robado su primer beso.

–Ya estas más tranquila ¿verdad? –lo estaba hasta hacia medio segundo antes de que Ross le recordara nuevamente donde y en qué problema estaba.

Asintió pero al recordar que él no podía verla contesto.

–Sí.

–¿Quieres que vaya a verte?

–No, gracias Ross pero por ahora prefiero estar sola–murmuro–Por favor no le cuentes nada a Victoria–agrego.

–Como tú quieras dulzura.

Miley colgó, sería mejor no decírselo por ahora a Victoria, Miley la conocía y se pondría más histérica que ella misma, no era necesaria preocuparla ahora.

–¿Miley? –la voz de su madre sonó desde la puerta del pasillo, mientras golpeaba la puerta de su habitación–Tenemos visitas arréglate y  baja tienes veinte minutos–no espero su respuesta, Miley escucho el taconeo de su madre resonar contra el mármol.

¿Visitas? Ella no tenía ganas de atender visitas, ni siquiera se creía capaz de dar un paso sin derrumbarse y llorar.

Se levanto del suelo al tiempo que recogía la prueba de embarazo, la envolvió en un montón de papel higiénico y la lazo al bote de basura.

Lo primero que vio al mirarse en el espejo fueron sus ojos.

No estaban un poco hinchados, estaban rojos y muy hinchados, su nariz estaba roja y sus labios rojos también.

Odio no ser de esas mujeres que lloraban y lloraban y aun así lucían un aspecto bellísimo.
Abrió el grifo y acomodo la temperatura del agua hasta tenerla casi tan caliente que quemara su piel.

Dejo que el agua destensara sus adoloridos músculos.

Vestida con un pantalón negro que marcaba sus kilométricas piernas y una blusa de seda color marfil con un escote en circular pero de espalda descubierta Miley fajo su blusa y abrocho sus pantalones.

Bueno sus ojos ya no lucían horrorosamente hinchados, coloco corrector a las ojeras bajo sus ojos y delineo sus ojos con un lápiz negro y coloco un poco de sombras cafés y grises en sus parpados difuminándolas para finalizar con un poco de lápiz labial rosa pálido.

Ya no parecía un zombie, pensó, miro sus pálidas mejillas en el espejo y decidió poner un poco más de rubor.

Pero ni con todo el maquillaje del mundo podría esconder el bebé que crecía en su vientre.

–¡Salte, ya! –la voz de Melanie la saco de sus pensamientos.

–¿Qué haces en mi cuarto? –le pregunto nada más salir del baño.

–Tengo algo que preguntarte.

Se tenso ante sus palabras ¿lo sabría? ¿Nick se lo habría dicho?

–¿De qué?–se obligo a escupir las palabras de sus tensos labios.

–Mira sé que no te agrada  Johan – murmuró mencionado entre dientes.

–No es que no me agrade, pero me molesta que se me pegue tanto y sus toques intencionales me fastidian, me acosa–soltó, y casi caía de alivio al saber que Melanie no sabía nada –¿Él vendrá esta noche? –pregunto, no en definitiva no se sentiría de ánimo para aguantarlo.

–No–le dijo.

–¿Entonces porque lo mencionas?

–¿Por qué quiero que ustedes sean los padrinos de lazo de mi boda?

¿Padrinos de lazo? Miley se mareo al escuchar hablar ¿Por qué sacaba este tema justo ahora?

Se sujeto al tocador fingiendo mirarse en el espejo.

–No. –su respuesta sonó demasiado turbada por las emociones, pero Melanie estaba tan enfrascada en sí misma que ni siquiera noto el estado de Miley.

–Lo hablaremos después…

–Mi respuesta será la misma–aseguro.

–Después–repitió Melanie obstinada en no aceptar su no–Ahora muévete mamá nos espera abajo–se veía excitada por la cena.

–¿Quiénes son los que vendrán? –pregunto frunciendo el ceño.

–Mis suegros, mis cuñados y mi prometido.

Miley se freno en seco en el inicio de las escaleras, abajo estaba Nick junto con su familia.

Dios, dios, dios, dios, dios, no había otra palabra en la que pudiera pensar.

No noto la fuerza con que apretaba los dientes hasta que estos empezaron a doler.

Nick, Joe, Kevin y Frankie estaban al inicio de la escalera junto con sus padres y los padres de Nick.

Las esperaban a ellas.

Melanie la empujo un poco, pero todo su cuerpo parecía de hierro.

Su hermano entro por la puerta cuando Miley por fin pudo dar el primer paso para descender las escaleras saludo a todos y Melanie exasperada se adelanto bajando las escaleras más a prisa.

En ningún momento la mirada de Nick se retiro de ella.

Y eso por amor de dios la puso terriblemente nerviosa.

–Ven acá–gruño Zack, tiro de ella cuando estaba en los últimos tres escalones–Te vez bella–le dijo estampando un beso en su frente y mejilla.

Cuando el tomo sus manos entre las suyas Miley lo vio fruncir el ceño.

–¿Estás bien? –murmuró Zack al tiempo que frotaba las manos de su hermana dándoles calor–Estas fría.

–Estoy enferma–su voz sonó oxidada y podía incluso sin verlo sentir la mirada de Nick sobre ella.

La preocupación oscureció el rostro de su hermano.

–Para que estés as…

–Miley–la cantarina voz de Denise interrumpió el interrogatorio de su hermano, ella se obligo a sonreírle a Denise y contesto lo mejor que puedo a su saludo, al igual que con sus hijos… cuando vio a Nick acercarse al haberse librado por fin de los brazos de Melanie.

Todo el cuerpo de Miley se apago de adentro hacia afuera.

Las rodillas las sintió de gelatina, sus rodillas se doblaron y lo último que miro fue el primer escalón de la escalera.






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