- ¿Has dormido últimamente? Te ves algo cansado, bebé. – Claro que estaba cansado, la noche anterior solo había logrado dormir una hora. Miley le hizo un gesto con la cabeza, para salir de la cocina.
Tomándolo de la mano, lo guio por el living, hacia las escaleras y luego a su cuarto. Una vez dentro, cerró la puerta tras ella, con seguro. Miley dio un par de pasos y lo abrazo rodeándolo con sus brazos por la cintura.
-¿Quieres que te ayude a dormir? – Nick ladeo un poco la cabeza, cuando ella se le acerco. Su habitación estaba a oscuras, ya que no se había molestado en correr las cortinas, cuando se levantó. Ella se paró en la punta de sus pies y rozo su nariz contra la suya. Una y otra vez, sus labios, su nariz, se rozaban. Su olor era magnifico, suave, dulce, alentador.
Nick no podía respirar, sin llevarse su olor consigo. Estaba totalmente embriagado por ella. Se moría por un beso. Cuando sus labios tocaron los de ella, por fin, las estrellas explotaron tras sus parpados cerrados. Levanto una mano, vacilante, y la poso en su mejilla. La suavidad y calor de su piel, siempre lo había dejado asombrado.
Sus manos estaban sudando, cuando las de ella, se posaron en su pecho, acariciando levemente. Su boca, era la gloria, su sabor, el único elixir que necesitaba para vivir. Estaba temblando de la cabeza hasta los pies, y ella solo estaba besándolo.
Se alejó un poco de Miley para poder observarla. Era tan hermosa y él no sabía cómo tuvo la suerte de tenerla y de que ella lo amase. Sus ojos, eran pequeños posos marrones que siempre estaban brillando con alegría y bondad, su boca, era rosada y tan suave, que a veces temía besarla con demasiada fuerza, sus manos, eran pequeñas y fuertes, ella te podía dejar un morado en un brazo de un solo golpe, pero eran al mismo tiempo, delicadas, manos hechas para acariciar. Toda ella, era la cosa más perfecta del mundo. Nick pasó sus dedos por sus labios. El pulgar comenzó a jugar con su labio inferior, acariciándolo y enviando corrientes eléctricas a través de su columna.
Ella acerco su rostro al suyo, de nuevo. – Voy a ayudarte a dormir. – Beso sus labios, mientras lo empujaba suavemente a la cama. Lo hizo sentarse en esta, mientras ella se acomodaba a horcajadas encima de él.
¿Ella dijo, dormir? ¿Quién puede pensar en dormir, cuando la diosa más hermosa del mundo, está besando tus labios y acariciando tu pecho por debajo de la camiseta?
Cuando ella llevo sus manos al primer botón de su camisa sacándolo del ojal, Nick ya no podía pensar. Lentamente, con toda la calma y la paciencia del mundo, Miley libero todos los botones y Nick comenzó a deslizar la camisa fuera de su cuerpo, acariciando sus hombros y sus brazos hasta que estuvo libre de ella y la arrojo al otro lado de la habitación.
Sin alejar sus labios de los suyos ni un segundo, comenzó a pasar sus manos por sus pechos cubiertos por el sostén, abdomen y hombros, siempre suave, lento, haciendo parecer que la acariciaba con una pluma. Luego, Miley dirigió sus manos a la camisa de Nicholas, deslizando esta fuera de él y lanzándola junto a la suya.
La única vez que ellos habían hecho el amor, fue poco antes de que él fuera a Irak. La primera vez, de ambos. Nick había hecho que todo fuese rosas y romanticismo. La cita fue perfecta y termino, con un perfecto final.
-Tu mama me dijo que no dormías bien. Que desde que llegaste, no has dormido correctamente. Estoy aquí, para ayudarte a dormir. – Nick no entendía de que hablaba. Y menos cuando sus manos estaban en la cintura de sus pantalones, tratando de bajarlos.
-¿Dormir? - Miley se puso de pie y lo tomo de las manos levantándolo de un tirón. Ella se acercó, y mientras su boca besaba su mejilla, mandíbula y pómulos, sus manos lo liberaban del pantalón del pijama. Este quedo en redado en sus tobillos. Ella lo empujo haciendo que cayera en la cama, se agacho sacándole los calcetines junto con el pantalón, luego desabrocho los botones del short que traía puesto y lo saco de su cuerpo arrojándola al lado de su ropa en el piso.
Él respiraba agitadamente ahora. Ella decía que quería ayudarlo a dormir y luego hacia esto. Ambos estaban en ropa interior y si ella seguía acariciándolo como estaba haciendo, Nick juraba que terminaría perdiendo el control.
Ella escalo por su cuerpo, sus manos en sus piernas, sus labios en su abdomen. El cielo en la tierra.
-Miley... bebé… yo no… - Un gemido estrangulado escapo de su garganta cuando ella coloco ambas manos en sus boxers, haciendo presión en su entrepierna. Nicholas estiro sus brazos y la tomo de los hombros alejándola de él. Sus ojos marrones lo miraron con incertidumbre, y detrás, tenía un brillo de lujuria, amor y miedo
Se giró dejándola debajo de su cuerpo. Su intención era detenerla para que no pasara nada que no debiera, pero al verla, sonrojada, temblando y nerviosa, pero al mismo tiempo determinada y firme, y con aquel encantador brillo marrón en sus ojos, se olvidó de todos su propósitos.
Beso su labios, bajo con ellos hasta su cuello, donde mordisqueo suavemente su piel. Siguió su camino hasta el inicio del sostén, le temblaron las manos en su abdomen plano cuando beso sus pechos por encima de la tela. Recorrió su cuello con sus labios de nuevo mientras pasaba las manos por su espalda para llegar al broche del sostén.
Ella rio cuando sus intentos de desabrocharlo fueron fallidos. Esas cosas eran complicadas. – No deberías reírte de mí en estos momentos. Eso mata las pasiones de un hombre, ¿sabes? – Ella se rio de nuevo, justo como la primera que vez que estuvieron juntos. Hizo todo lo que estuvo en sus manos para que fuera feliz, perfecto y se relajara. Al final, había resultado ser una noche única. Mágica.
-¿Acaso me dices mata pasiones, Nicholas? Porque si es así, yo realmente podría matar las tuyas, ¿eh? – Y para poner más énfasis en sus palabras, metió una mano dentro de su bóxer acariciando su erección. Sus pequeños dedos acariciaron toda su longitud apretando ligeramente. Nick cerro los ojos, mientras echaba su cabeza hacia atrás, con los labios entreabiertos.
Hubo tantas noches, mientras estaba lejos en los campamentos armados, que soñaba con esto. Con sus manos acariciándolo, sus labios besándolo y con todas esas palabras susurradas como en aquella primera vez.
Miley aprovecho que él estaba desconcentrado para empujarlo y ponerse encima de Nick. Se acomodó, amoldando sus caderas a las de él y luego se meneo un poco. Nick jadeo y la miro con ojos ardientes. Él hizo que se agachara a la altura de su rostro para besarla, mientras ella llevaba las manos a su espalda para desabrochar su sostén. Cuando se alejaron, sus miradas se dirigieron al torso descubierto de ella.
Con manos temblorosas y vacilantes, Nick poso sus manos en sus pechos. Sin ningún tipo de experiencia más que la anterior vez, el comenzó a masajearlos, luego tomo entre su pulgar e índice sus pezones. Gimió cuando la acción hizo que ella se meneara más, frotando su entrepierna con la suya.
Se sentó, llevando sus labios a aquellas cumbres cafés que lo saludaban. Paso su lengua suavemente y luego chupo con fuerza, ella se agitaba sentada en su erección. Miley coloco las manos detrás de su cabeza, apretándolo contra sus pechos. Siguió besando y mordiendo alternando entre uno y otro pezón. Bajo sus manos, acaricio su abdomen hasta encontrarse con la tira del panty, coloco una mano sobre su monte de venus y pudo sentir la humedad y calor que emanaba de aquella parte de su cuerpo.
Nick, sin perder más tiempo, tomo a Miley y la hizo dar la vuelta, haciendo que esta quedara debajo de él, luego con las manos torpes saco el único pedazo de tela que quedaba en su cuerpo. Maravillado por haber sobrevivido y regresado para verla de nuevo, se quedó contemplándola un segundo. Agacho su cabeza y soplo un ligero beso en su entrepierna, no era experto en sexo y no se sentía muy seguro de practicar el sexo oral ahora, así que, se arrodillo en la cama y se quitó su bóxer.
Estaba temblando cuando se acostó, procurando no aplastarla con el peso de su cuerpo, sobre ella. La beso en los labios, mientras con su mano, guiaba a su miembro a la entrada de su paraíso húmedo y caliente. Una vez que estuvo completamente dentro de ella Nick se detuvo y se tomó unos segundos para disfrutar de aquello, hacer el amor, con el amor de tu vida.
-Te amo. – Nick tomo su boca en beso suave mientras comenzaba a moverse lentamente en su interior, no tenía prisas, la gratificación física no le importaba. Siguió con sus movimientos lentos mientras sus labios se dirigieron a sus ojos mejillas y cuello, besando toda la piel que podía.
A él le pareció que pasaron horas cuando comenzó a sentir como se contraía Miley a su alrededor. Acelero un poco, mientras salía casi hasta quedar fuera y luego entraba de nuevo con fuerza y profundamente. Los gemidos y jadeos llenaban la habitación. En una parte de la mente de Nick pensó que su madre estaba en casa y que al escuchar ruidos podría asomarse a su habitación. El pensamiento fue rápidamente olvidado cuando el grito de su novia le indico que había llegado a la cima. Con una par de embestidas profundas se derramo en su interior.
-Yo… yo también te amo. – Su respiración, era rápida e irregular. Su cuerpo estaba sudoroso y se sentía como si hubiese corrido un maratón. Cuando miro los posos marrones brillando, que eran sus ojos, todo ello quedo en el olvido. Era hermosa como no se igualaba y Nick la amaba tanto, que a veces lo sentía como una parte más de su cuerpo.
Sintió la fuerza de su cuerpo renovar, y comenzó a moverse de nuevo dentro de ella. Se movía con más facilidad, ahora que se había corrido en su interior. Las manos de Miley se enterraron en sus hombros y comenzó a moverse con él.
Luego de lo que pareció otra eternidad, cansado y goteando sudor por su cuerpo, dio una embestida profunda, para acabar juntos. Tomo un respiro profundo y se giró dejándose caer de espaldas en la cama y llevándosela a ella en sus brazos.
-¡Dios! Siento como si hubiese hecho mil sentadillas y pesas, y todo el ejercicio del mundo. -Miley soltó una ligera risita.
- Sí, esto es el mejor ejercicio del mundo. – Nick la miro levantando una ceja interrogativamente. – Lo dicen los científicos. – Ambos rieron, sintiéndose plenos y felices. Él estiro las manos y como pudo los arropo con una manta. Nick bostezo, después de aquello y las noches sin dormir, moría de sueño. Enrosco bien sus brazos alrededor de ella y la apretó un poco. Sintiéndose seguro y tranquilo con ella allí, cerró los ojos y durmió profundamente.
-Dulces sueños, bebé. - Miley se estiro un poco y beso su mentón. Luego, acomodándose abrazada a él, cerro sus ojos y lo acompaño en su dormir.
Estar lejos había sido muy difícil, pero el regreso resulto ser el inicio de algo único y perfecto. Ahora sabían, que no importaba que, estarían juntos siempre.