domingo, 16 de junio de 2013

Lujuria sin Condón-Cuarta Parte






Nick vio como Miley se deslizaba hacia a el suelo frente a su ojos, rápido como un felino se agacho para tomar su espalda antes de que esta tocase el suelo, sintió la mano de otra persona y al levantar la mirada se encontró con los preocupados ojos de Zack, la lógica le decía que la soltara pero su instinto posesivo pedía a gritos cuidar de ella.

Así que sin hacer caso a su lógica la jalo pegándola a su pecho pasó una mano por debajo de sus rodillas y la alzo en brazos, Zack estaba demasiado aturdido para replicar así que se limito a seguirlo.

–¿Dónde está su habitación? –su voz sonó ronca por la preocupación.

–Arriba al final del pasillo a la izquierda–respondió Zack a sus espaldas.

Nick subió de dos en dos mientras escuchaba a la mamá de  Miley decirles que Miley jamás se había desmayado y el taconeo rápido de su hermana Melanie al correr hacia el teléfono al igual que él aviso de su madre al decir que Joe su hijo era doctor.

A su espalda se escuchaban los pasos de Zack y Joe quienes lo acompañaban hacia el cuarto a lo lejos se escuchaba la voz de Melanie intentando calmar a su madre.

Pero nada de eso le importaba lo único que le importaba era aquel cuerpo que yacía inconsciente en sus brazos.

Al llegar la mano de Zack se adelanto y abrió una habitación bañada en colores perla, rosados y pequeños toques de color burdeos.

La habitación tenía un exótico estilo victoriano.

Zack retiro el edredón y Nicholas coloco con cuidado la cabeza de Miley en la esponjosa y fría almohada, con cuidado coloco su cuerpo en una posición cómoda.

Tan pronto él la dejo en la cama,  Joe lo lanzo a un lado y tomo su pulso mirando su reloj.

–¿Cómo se encuentra?

Las palabras fueron pronunciadas por Zack antes de que Nick tuviera tiempo de hablar.

–Tiene el pulso acelerado y esta fría.

Segundos después apareció Frankie con el maletín que Joe siempre llevaba en su auto.

–Salgan un momento–dijo mientras empezaba a desabotonar los primeros botones de su blusa.

–Soy su hermano la eh visto en menos que eso–aseguro, cuando Miley había nacido Zack ya rondaba los dieciséis.

Joe miro a Zack y asintió y luego hecho una mirada a Nick que daba a todas luces su inconformidad con su presencia.

A pesar de eso Nick no se movió ni un milímetro.

El sujetador rosa pálido cubierto de encaje despertó el deseo de Nick, cuando su hermano coloco el estetoscopio en el pecho de Miley Nick lo siguió con la mirada y en cualquier otro momento su bragueta hubiera sido vergonzosamente asaltada por su miembro al ver los cremosos y pequeños pechos de Miley.

Eran del tamaño suficiente para que sus manos los cubrieran.

El rostro de Joe se deformo por una mueca.

¿Algo andaba mal? Se pregunto.

Le tomo la presión y su ceño se frunció aun más.

–¿Qué tiene? –pregunto incapaz de aguantar la incertidumbre por un minuto más.

Cuando Joe se levanto le hizo una seña a Zack quien pronto abrocho los botones de la blusa de Miley solo hasta el inicio de sus pechos dejando el cuello descubierto.

–La encuentro bien, pero tiene la presión alta–se giro a Zack – ¿Hay algo que la preocupe?

Sí. Respondió Nick para sí, yo, se dijo, yo soy el culpable de que este así.

Se había quedado anonado cuando descubrió que Miley era virgen, daría lo que fuera por haber sido más tierno, pero no se arrepentía, se dijo, ella había sido tan receptiva en sus brazos y al descubrir su virginidad su deseo no se había apagado, todo lo contrario dentro de él algo había cambiado y lo había sentido.

Ella era suya y eso en aquel momento lo había asustado, serian tantos problemas, su familia y la mía, su hermana.

Había intentado sacarse aquella noche de la cabeza, había intentado estar con Melanie en aquel mismo sofá pero su cuerpo no respondía y sus venas no se hinchaban como cuando Miley lo tocaba.

Ella lo había poseído aquella noche, como en el último año, se había masturbado pensado en ella y justo por ese motivo porque estaba llegando a sus límites se había decidido comprometer con Melanie.

Le encantaba cuando la veía sonreír y ansiaba como nunca había ansiado nada escuchar una carcajada salir de sus labios.
Lo asustaba. Nunca se había sentido así.

Pero aquella noche en la fiesta veía a sus padres tan felices que sintió un piquetazo al corazón y al mirar a Melanie él lo supo, no estaba con la persona correcta y él ya no era un niñato que se dejara guiar por temor a lo que las personas murmuraran.

Y al tener a Miley en sus brazos se había sentido en el paraíso y  su corazón lo supo incluso antes de que su cerebro lo aceptara.

La quería ella todas las mañanas, tardes y noches de su vida, quería despertarse y dormirse con ella a su lado.

Dios, lo deseaba más que nada.

Y por ello estaba aquí, esta noche todo acabaría.

–…será mejor que la dejemos descansar–finalizo Joe, Nick estaba tan metido en sus pensamientos que no había escuchado nada–Vamos salgamos.

Zack se quedo tras ellos y quito los zapatos de su hermana para después cubrirla con el edredón.

Lo vio besar su frente y sintió celos de él al no poder hacer lo mismo.

–Te quiero pequeña–susurro contra su frente.

Una vez afuera Joe empujo a Nick contra la pared del pasillo mientras Zack se quedaba dentro con su hermana.

–¿Qué mie/rda crees que hacías? –gruño–Debiste dejar que la cargara Zack viste la cara de tu prometida.

–Me importa un car/ajo la cara que hubiera puesto–ataco.

–Nick–la voz razonable de Joe lo hizo rechinar los dientes–Tienes que dejarlo estar ya, se te está yendo de las manos.

La carcajada seca de Nick hizo que los vellos de la nuca de Joe se erizaran.

–Por si no lo has notado–agrego con sarcasmo–Ya se me fue de las manos, Melanie ya ni siquiera me calienta.

–Por un jodido polvo vas a enviar todo al trasto.

–Miley no es un polvo…

–Sí, sí lo es y más vale que lo sepas, lo que te sucede es que te obsesiona porque no te la puedes llevar a la cama.

La sonrisa de Nick dejo helado a Joe.

–Hijo de pu/ta–soltó pasando una mano por su rostro. –No me lo puedo creer, jod/er Nick es una niña.

–¡No es una niña! Al parecer no la has visto hace un momento.

–Para ti si lo es–se corrigió.

– ¿Por qué? –gruño–Kevin tiene treinta y cinco ¿sabes cuántos años tiene Katherine? –Recordó lo obvio– Veinticuatro desde la última vez que la vi tenia veinticuatro.

 Sin más argumentos, Joe recurrió a algo que sabía vendría pronto.



–¿Qué vas a hacer con Melanie? ¿Y qué sucede con los padres de Miley? Mejor aun ¿ella te quiere o todo es tu jod/ida imaginación? –gruño–Y cabe decir que te tendría que querer muchísimo porque su familia es la principal pared que tendrá–dijo y luego agrego– Ya veo a su madre organizando tu boda con ella y a Melanie tan feliz en la fila mirando cómo se casan, lo primero que recibirás cuando canceles todo será un buen golpe en el cu/lo.

–No me importa–Nick no estaba dispuesto a dar su brazo a torcer.

Con una mueca Joe suspiro y apretó el hombro de su hermano.

–Entonces suerte para ti–parecía cansado–La vas a necesitar y ella también.

–Necesito pedirte un favor–le dijo antes de que Joe se girara para marcharse.

–Si puedo lo hare.

–Necesito hablar con Miley y no puedo si adentro esta  Zack–sus ojos suplicaban y lo sabía pero no le importaba.

–Y como car/ajo quieres que yo lo saque.

–Dile que lo mejor es que ella repose y que sería mejor bajar a calamar a los demás.

–Y tú, se supone que creerán que desapareciste.

–Yo estaré en el baño–contesto.

Joe asintió y Nick se escondió en la habitación continua.

Escucho los murmullos de Zack y Joe y pronto el sonido de sus pasos alejándose.

Cerró la puerta tras de sí, esperaba encontrar a una Miley inconsciente pero lo que encontró fue una Miley hecha ovillo mientras lloraba en silencio con sus hombros sacudidos por los sollozos.

Tenía las manos en el vientre como si le doliese el estomago y la mitad del rostro enterrado en la almohada.

Su abundante cabello negro estaba desparramado sobre la almohada, Nick  se sentó a un lado de ella y sintió su espalda tensarse.

Como si supiese que él estaba ahí.

–Soy Nick–murmuro, la parte lógica de su cerebro y el abogado que había dentro de él le gritaba que se alejase pero la parte emocional pedía con más fuerza que la estrechara en sus brazos.

Y así lo hizo, tiro de ella hasta colocar su cabeza contra su pecho.

Ella permaneció tensa durante unos segundos antes de que su cuerpo se amoldara al de él.

Suspirando Nick acaricio su larga cabellera, la peino con los dedos y cuando sus dedos tocaron la carne caliente de su espalda no pudo evitar recordar la última noche que la había acariciado.

Él beso su frente, sus labios lloraron en protesta porque lo que de verdad quería era tomar su labios y enterrar su lengua entre sus labios.

–Tranquila–susurro.

Ella beso su cuello y el autocontrol de Nick se tambaleo.

¿Ella había respondido al beso que él le había dado en la frente?

Apretó sus labios alrededor de ella y pidió con voz ronca.

–Vuelve hacerlo.

Al instante los labios suaves y calientes de Miley rozaron su cuello.

Nick hundió los dedos en el cabello de Miley, mientras ella lo besaba en el cuello, manteniéndola ahí su lengua raspo su manzana de Adán y la cordura que le quedaba salió volando.

Atrajo sus labios a los suyo y pronto se encontró devorándolos con ansia, la bragueta de su pantalón se estiro a límites insospechados acaricio con su lengua la cara interna de su labio inferior urgiéndola a abrir los labios para él, cuando ella lo hizo Nick la ataco con abre sus lenguas se entrelazaron en una lucha de voluntades.

Un ronco gemido salió de la garganta de Nick cuando Miley se restregó contra él. La empujo hacia atrás colocándola de espalda a la cama se subió encima de ella sin desprenderse de su beso ni un solo segundo.

Ella rodeo su cuello con los brazos y acaricio su espalda con sus manos hasta subir y enredar sus manos en su cabello, hundiendo sus dedos en sus chinos, para regresar nuevamente y acariciar su espalda haciendo que el cuerpo de Nick sufriera escalofríos.

–¿Me quieres Miley? –las palabras brotaron de sus labios.

–Sí no te has dado cuenta, no tiene sentido que te lo diga–murmuro ella con los ojos cerrados.

–Mírame y dímelo–pidió con voz ronca de emoción.

Ella alzo la mirada y Nick pudo leer el deseo pintado en esos ojos aun más oscuros de su cabello.

–Te quiero–susurro ahogada de emoción.

Nick capturo sus labios y la beso nuevamente bajo por la curva de su cuello desnudo y Miley se arqueo al sentir la caricia.

–Di mi nombre–susurro contra su oreja.

La escucho gemir y sonrió mordiendo su oreja–Vamos Miley, di mi nombre.

–Nick–gimió cuando el capturó el lóbulo de su oreja excitándola más–Nick–repitió mientras lo sentía tocar sus pechos por encima de la blusa.

–Nick también te quiere Miley–murmuro y capturo sus labios nuevamente.

–¿Qué dijiste?

–Que te quiero– repitió.

Ella lo beso con más urgencia que hacía unos momentos.

–Repítemelo–pidió entre beso y beso.

–Te quiero–susurro él.

La puerta se abrió y ambos escucharon el grito ahogado de una mujer.

Miley se quedo helada y Nick se tenso por completo.

–Hija de pu/ta–chilló Melanie–Miley… tú… cab/rona–vocifero–Pu/ta–chilló.







domingo, 2 de junio de 2013

Lujuria sin Condón-Tercera Parte






Nick tenía veintinueve años pero estaba actuando como uno de diez, pensó Miley.

Se sonrojo ante sus palabras, frunció el ceño, es verdad nunca había besado a nadie, pero era porque siempre que algún chico se acercaba con intenciones más allá amigables Miley se contraía, alejándose y desechando al chico en cuestión, cosa que tanto Ross como Victoria reprochaban.

–¿Miley, sigues ahí? –La voz de Ross por el teléfono la regreso al presente.

 –Sí, Nick termino aquí porque… me quería dar los saludos de sus padres.

En realidad no tenia en claro el asunto de su visita después de su pregunta Miley había mirado los labios de Nick.

Y no se había visto tentada a subir y leer un libro o a retraerse y alejarlo, no a Nick no, ella se había acercado a él y le había robado su primer beso.

–Ya estas más tranquila ¿verdad? –lo estaba hasta hacia medio segundo antes de que Ross le recordara nuevamente donde y en qué problema estaba.

Asintió pero al recordar que él no podía verla contesto.

–Sí.

–¿Quieres que vaya a verte?

–No, gracias Ross pero por ahora prefiero estar sola–murmuro–Por favor no le cuentes nada a Victoria–agrego.

–Como tú quieras dulzura.

Miley colgó, sería mejor no decírselo por ahora a Victoria, Miley la conocía y se pondría más histérica que ella misma, no era necesaria preocuparla ahora.

–¿Miley? –la voz de su madre sonó desde la puerta del pasillo, mientras golpeaba la puerta de su habitación–Tenemos visitas arréglate y  baja tienes veinte minutos–no espero su respuesta, Miley escucho el taconeo de su madre resonar contra el mármol.

¿Visitas? Ella no tenía ganas de atender visitas, ni siquiera se creía capaz de dar un paso sin derrumbarse y llorar.

Se levanto del suelo al tiempo que recogía la prueba de embarazo, la envolvió en un montón de papel higiénico y la lazo al bote de basura.

Lo primero que vio al mirarse en el espejo fueron sus ojos.

No estaban un poco hinchados, estaban rojos y muy hinchados, su nariz estaba roja y sus labios rojos también.

Odio no ser de esas mujeres que lloraban y lloraban y aun así lucían un aspecto bellísimo.
Abrió el grifo y acomodo la temperatura del agua hasta tenerla casi tan caliente que quemara su piel.

Dejo que el agua destensara sus adoloridos músculos.

Vestida con un pantalón negro que marcaba sus kilométricas piernas y una blusa de seda color marfil con un escote en circular pero de espalda descubierta Miley fajo su blusa y abrocho sus pantalones.

Bueno sus ojos ya no lucían horrorosamente hinchados, coloco corrector a las ojeras bajo sus ojos y delineo sus ojos con un lápiz negro y coloco un poco de sombras cafés y grises en sus parpados difuminándolas para finalizar con un poco de lápiz labial rosa pálido.

Ya no parecía un zombie, pensó, miro sus pálidas mejillas en el espejo y decidió poner un poco más de rubor.

Pero ni con todo el maquillaje del mundo podría esconder el bebé que crecía en su vientre.

–¡Salte, ya! –la voz de Melanie la saco de sus pensamientos.

–¿Qué haces en mi cuarto? –le pregunto nada más salir del baño.

–Tengo algo que preguntarte.

Se tenso ante sus palabras ¿lo sabría? ¿Nick se lo habría dicho?

–¿De qué?–se obligo a escupir las palabras de sus tensos labios.

–Mira sé que no te agrada  Johan – murmuró mencionado entre dientes.

–No es que no me agrade, pero me molesta que se me pegue tanto y sus toques intencionales me fastidian, me acosa–soltó, y casi caía de alivio al saber que Melanie no sabía nada –¿Él vendrá esta noche? –pregunto, no en definitiva no se sentiría de ánimo para aguantarlo.

–No–le dijo.

–¿Entonces porque lo mencionas?

–¿Por qué quiero que ustedes sean los padrinos de lazo de mi boda?

¿Padrinos de lazo? Miley se mareo al escuchar hablar ¿Por qué sacaba este tema justo ahora?

Se sujeto al tocador fingiendo mirarse en el espejo.

–No. –su respuesta sonó demasiado turbada por las emociones, pero Melanie estaba tan enfrascada en sí misma que ni siquiera noto el estado de Miley.

–Lo hablaremos después…

–Mi respuesta será la misma–aseguro.

–Después–repitió Melanie obstinada en no aceptar su no–Ahora muévete mamá nos espera abajo–se veía excitada por la cena.

–¿Quiénes son los que vendrán? –pregunto frunciendo el ceño.

–Mis suegros, mis cuñados y mi prometido.

Miley se freno en seco en el inicio de las escaleras, abajo estaba Nick junto con su familia.

Dios, dios, dios, dios, dios, no había otra palabra en la que pudiera pensar.

No noto la fuerza con que apretaba los dientes hasta que estos empezaron a doler.

Nick, Joe, Kevin y Frankie estaban al inicio de la escalera junto con sus padres y los padres de Nick.

Las esperaban a ellas.

Melanie la empujo un poco, pero todo su cuerpo parecía de hierro.

Su hermano entro por la puerta cuando Miley por fin pudo dar el primer paso para descender las escaleras saludo a todos y Melanie exasperada se adelanto bajando las escaleras más a prisa.

En ningún momento la mirada de Nick se retiro de ella.

Y eso por amor de dios la puso terriblemente nerviosa.

–Ven acá–gruño Zack, tiro de ella cuando estaba en los últimos tres escalones–Te vez bella–le dijo estampando un beso en su frente y mejilla.

Cuando el tomo sus manos entre las suyas Miley lo vio fruncir el ceño.

–¿Estás bien? –murmuró Zack al tiempo que frotaba las manos de su hermana dándoles calor–Estas fría.

–Estoy enferma–su voz sonó oxidada y podía incluso sin verlo sentir la mirada de Nick sobre ella.

La preocupación oscureció el rostro de su hermano.

–Para que estés as…

–Miley–la cantarina voz de Denise interrumpió el interrogatorio de su hermano, ella se obligo a sonreírle a Denise y contesto lo mejor que puedo a su saludo, al igual que con sus hijos… cuando vio a Nick acercarse al haberse librado por fin de los brazos de Melanie.

Todo el cuerpo de Miley se apago de adentro hacia afuera.

Las rodillas las sintió de gelatina, sus rodillas se doblaron y lo último que miro fue el primer escalón de la escalera.






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Capi dedicado a Cammy ;)

lunes, 27 de mayo de 2013

Lujuria sin Condón -Segunda Parte-

-Segunda Parte-








Con un nudo en el estomago Miley se tiro en su cama donde se permitió llorar desconsoladamente, los silenciosos sollozos sacudían sus hombros mientras sus dos manos en forma de puños estaban pegadas con fuerza contra sus labios.

Estaba asustada.

Lo viera por donde lo viera perdería.

Sus padres ¿Qué harían? ¿La echarían?

No, quizás no, el senador Jasón no haría semejante cosa, su familia había pasado de generaciones de senador en senador y ahora su hermano mayor Zachary  luchaba por ganarse su espacio también.

Zack la apoyaría el siempre la cuidaba incluso más que sus padres.

Melanie era perfeccionista por naturaleza y cuando se enterase le reprocharía su estupidez… si ella se enteraba de quien sería el padre, seguramente le rompería el labio de una gran bofetada.

Su madre se pondría histérica pero ella no era un peligro… físico, durante años había quitado importancia a las cosas que ella hacía, despreciando sin tener intención las cosas referentes a Miley para poner siempre especial atención en su hermana Melanie.

Un sollozo logro salir de sus labios, su habitación estaba distorsionada por las lagrimas que salían de sus ojos.

Su madre, estaba tan emocionada realizando los preparativos de la boda de Melanie.

Tomo su celular  y corrió al baño cerrando la puerta una vez dentro.

Sus ojos se abrieron como plato ante la prueba de embarazo tirada en el suelo.

–Contesta –suplico con voz ahogada.

–Diga–sonó la voz de Ross al otro lado del teléfono.

–Ross soy Miley–quizás fue su voz lo que puso en alerta a su amigo.

–¿Qué te sucede cariño? –pregunto con aquella voz masculina que nadie jamás creería que es gay.

–Tienes que ayudar Ross–murmuro en un trémulo sollozo–Es-estoy m-metida en un gr-gran problema y estoy a-a-asustada–sus dientes castañeaban de miedo y frio.

–Cielo, voy para allá….

–¡No! –su réplica sonó ahogada en lagrimas–Ross hice algo est/úpido muy est/úpido–hablo rápidamente–Yo no se los dije, estaba tan avergonzada…

–¿Qué hiciste Miley? Cuéntamelo a mí, amor mío tranquilízate–agrego al escucharla sollozar.
Miley se recargo contra la puerta mientras se dejaba caer y lloraba histérica.

–M-me a-a-acosté c-o-on Nick –tartamudeo temblorosa.

Escuchó la respiración profunda que hizo Ross ante su confesión.

–Por favor, dime que no es lo que me estoy imaginando…

–¡Estoy embarazada, Ross! embarazada–replico en un murmuró, dejo caer el teléfono y temblando volvió a llorar.

–¿Qué voy ah hacer? –gritaba, escucho lejanamente la voz de Ross tras, gritándole que contestara.

Respiro profundo y tomo el celular aun con los nervios a flor de piel.

–…Maldita sea, Miley contesta el jod/ido teléfono–gritaba–¿Miley?

–Sí, ya estoy bien es solo que…–carraspeo– En momentos me entran ataques de pánico.

–Y lo entiendo cariño, esto es algo muy importante ¿Cómo te has sentido?

Miley apretó con las dos manos el celular contra su oreja como si de ello dependiera la vida.

–Bien no eh tenido nauseas más que unas dos veces y hoy me maree por primera vez–estaba tratando de pensar en algo diferente al problema en el que estaba.

–Eso es bueno, ¿Nick lo sabe?

Miley soltó un suspiro tembloroso.

–Miley ¿él lo sabe? –repitió.

–No, no lo he visto desde aquella noche…

–Cobarde hijo de…

–No, Ross él no tiene la culpa.

–No lo intentes defender,Miley, maldición el tiene que dar la cara–sonaba molesto y Miley tembló ante la idea de Nick cancelando su boda porque la hermana menor estaba embarazada de él.

–Me acosté con él cuando Nick estaba borracho, en cierta forma fui yo la que se lanzo a sus brazos–confeso avergonzada–Si yo fuera una cuñada normal y no una cuñada perdidamente enamorada, Nick nunca se abría visto en este problema.

–Miley–reprocho Ross –¿Cómo fue que Nick termino contigo estando borracho? Según se apenas y eres capaz de decirle hola, sin sentir que las mariposas viajan sobre ti.

Miley recordó que esa noche sus padres habían salido a la fiesta que se organiza en honor al aniversario de la boda de los padres de Nick.

Ella se había quedado en casa porque al día siguiente presentaba un examen.

Cuando el timbre sonó creyó que sería alguno de sus amigos pero al fijarse por la ventana y ver el jaguar azul de Nick su corazón había latido tan aprisa.

Se veía tan guapo con sin la corbata los primeros botones de su camiseta desabrochados y las mangas remangadas.

Nada más abrir la puerta había detectado el olor a alcohol.

Lo había ayudado a caminar pasando un brazo por su cintura mientras el recargaba un brazo en sus hombros.

El perfume Armani había nublado sus sentidos a pesar del alcohol aun podía detectar el perfume que tanto la hechizada.

Recordó patética, la botellita de perfume Armani que tenia escondida en su habitación siempre cuando quería recordar su aroma la sacaba y se colocaba un poco en la muñeca dejándose embriagar por el aroma que tanto le recordaba a Nick.

Él había examinado el pijama que Miley lucia.

Con una bata de seda con encaje hasta los tobillos Miley ocultaba un atrevido camisón que solamente utilizaba en la intimidad de su habitación, jamás hubiera permitido que nadie más la viera con el puesto.

Pero la bata estaba lo suficientemente apretada contra su cintura y ella había visto la forma en que Nick clavo la mirada en sus pechos un segundo antes de retirarla con las mandíbulas apretadas.

Miley había sentido sus pezones endurecerse y antes de que él lo notara se había cubierto cruzando los brazos.

–¿Por qué no fuiste a la fiesta? –su voz sonó áspera.

¿Estaba ahí por eso? Sorprendida contesto.

–Mañana presento examen y necesitaba estudiar–contesto suave.

Nick golpeo el lado derecho del sillón indicando que se sentara.

–Mis papás te mandan saludos.

Miley conocía a sus padres, los había visto unas dos o tres veces desde que Nick y Melanie empezaron a salir.

Denise era como la madre que Miley hubiera querido tener, ella mostraba el mismo amor para con todos sus hijos y nunca menospreciaba el logro de ninguno o la trataba como un fantasma más.

Su madre en cambio, solo se enteraba de su existencia cuando su Miley cometía un error.

–Gracias espero verlos pronto.

–Podías a verlo hecho hoy–replico.

–Te dije que tenía…

–Sí ya se–la corto seco–¿Tienes vida social? –le pregunto Nick frunciendo el ceño.

Miley apostaba todo lo que tenía a que Nick no estaba enterado que ella era una de las mejor atléticas del instituto y que no tenía ni idea que su mejor amiga era por muy sorprendente que pareciera la capitana de las porrista mientras que su amigo era un modelo… en algún futuro no muy lejano, Ross era verdaderamente guapo y algún día lo vería en la revista Vogue y con amigos así las invitaciones a fiestas era de alguna forma imposibles de evitar.

–Sí –contesto, se sintió herida de que él la creyera una antisocial  aunque, pensó, en realidad lo era. Un poco callada pero, siempre había pensado que si no tenias nada inteligente que decir era mejor no hablar–La tengo.

–Entonces ¿Por qué diablos no sales? –le había reprochado.

Ofendida y curiosa Miley contesto a sus preguntas.

–No me interesa salir, prefiero leer un buen libro.

Nicholas  parecía molesto al escuchar su respuesta.


–Me apuesto todo a que nunca te han besado.


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entren a mi otro blog ya publique un capitulo de cincuenta sombra de Jonas http://myheartbestsforloveniley.blogspot.com.ar/2013/05/cincuenta-sombras-de-jonas-capitulo-12.html 

Lujuria sin Condón -Primera Parte-

-Primera Parte-

Con apenas diecinueve años Miley temblaba como una hoja frente a la prueba que embarazo.

Esta resbalo por sus manos mientras una silenciosa pero histérica Miley caminaba rumbo a su habitación.

Estaba helada de pronto tenia frio y un fuerte miedo se atenazaba en sus entrañas.

Ya se veía con la pancita del embarazo.

–¡Dios santo! –gimió ahogada.

Dentro, dentro de ella crecía un bebé.

Sus manos cayeron en su vientre casi con miedo ¿Qué haría?

Pensó llamar a Nick pero estaba segura que él no querría verla, después de aquella noche hacia casi dos meses Nick la había evitado de punta a punta.

Ya no venía a la casa y si venia se aseguraba que ella no estuviera, la única vez que lo vio fue en el sofá con su hermana sus manos entrelazadas al igual que sus lenguas.

Él la besaba casi con brutalidad y ella se lo regresaba.

Miley gimió fuerte cuando el miedo nublo sus sentidos ¿Qué iba a hacer?

Esto era su culpa, se dijo, Nick había estado tan borracho que seguramente, no, no seguramente, Nick estaba pasado de copas y ella, ella había estado tan deseosa por estar en sus brazos que no le importo.

Ella dio el primer paso recordó, y acompaño el recuerdo con otro gemido ahogado.

Ella literalmente se había lanzado a sus brazos o a sus labios.

Él se había quedado petrificado y después había batallado por librarse de ella.

–No, Nick por favor…–había suplicado para lanzarse a sus labios nuevamente.

¡Había suplicado!

Santo dios, después de unos segundos Nick había tomado sus caderas la había pegado a él mientras la recostaba en aquel sofá.

Ella había sentido su miembro restregarse contra sus vientre y había gemido.

Ni siquiera le importo cuando el metió las manos bajo su blusa y acaricio sin ternura sus pechos.

Nick era experimentado, recordó, y ella una est/úpida virgen con sueños aun más est/úpidos y sin un gramo de voluntad.

Se había dejado tocar por alguien prohibido y además borracho, había permitido que Nick tocara donde nadie, jamás había tocado.

Recordó la forma descontrolada que su cuerpo temblaba, la realidad la golpeo había sido hermoso, sí, pero ahora los temblores de esa noche no se comparaban con los de ahora.

Sentía las puntas de sus dedos frías y entumecidas sus dientes castañeaban, sus pulmones buscaban aire y ella se había acostado con un hombre que le llevaba diez años y además estaba comprometido con su hermana y para rematar el regalo estaba embarazada.

No había forma de salir del problema ¿Cuántas probabilidades había de que Nick supiera que había sido el primer hombre en su vida?

No lo sabía.

Quizás podría fingir que era de otro.

Dios pero ¿Cómo? De qué forma podría saber si Nick fue consciente de ser el primero.

Él ni siquiera… él ni siquiera, dios el simplemente  no estaba.

No tenia forma de contactarlo no era como que llegara con su hermana y dijese.

“Hey Melanie podrías decirme el numero de Nick, o decirle que quiero verlo”

Vendrían preguntas y ella, no podría contestarlas.

Ella nunca había hablado con Nick más que unas cuatro o tres veces el resto era un práctico  Hola-Adiós.
Miley, la tímida Miley, la que enterraba la nariz en libros de día y de noche la que solo tenía una amiga y un amigo gay tenía un regalito creciendo en su vientre.





Lujuria sin Condón

    Lujuria sin Condón




       Nick la utilizo y ella se dejo utilizar pero no por las razones que Nick creía, Miley estaba profundamente enamorada                                                                    del novio de su hermana.
                               ¿Cómo decirle que después de aquella noche había quedado embarazada?

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mini nove